En su camino a ser “felices para siempre”, Gabriel y Sunem Veliz admiten que tuvieron algunos obstáculos después de su pequeña e íntima boda en marzo de 2022, rodeados de amigos y familiares.

Como la mayoría de los recién casados, la pareja de Las Vegas, Nevada, descubrió que el primer mes de matrimonio tuvo sus dificultades, y su buen sentido de humor, mientras se adaptaban a la vida en común, descubrían las preferencias y peculiaridades de cada uno.

“Es que no lavo los platos bien”, dijo Gabriel entre risas. “¡Cuando ella lava un plato, tarda unos 10 minutos en hacerlo!”

A ellos como a muchas otras parejas, su fe les ha allanado el camino a través del primer año matrimonial.

Esto coincide con lo que expertos, como la terapeuta marital y familiar Kattya Manning, recomiendan: una actividad o interés común puede mantener conectados a los cónyuges y las líneas de comunicación abiertas.

“A algunas personas les gusta practicar el deporte. Hasta podría ser una fe compartida en la que participaran activamente. Algo en lo que la pareja pueda pasar tiempo de calidad para comunicarse”, explicó Manning, de Santa Bárbara, California.

Para los Veliz, las conversaciones centradas en sus valores compartidos como testigos de Jehová ayudan a superar las diferencias. Cuando las situaciones estresantes les causan ansiedad y no se ponen de acuerdo, la pareja considera que aplicar el consejo bíblico de Filipenses 4:7, de orar por la “paz de Dios, que está más allá de lo que ningún ser humano puede entender”, es la clave del éxito.

“Puede que me quede callada durante 20 minutos o más porque estoy pensando en cómo quiero decir las cosas”, dice Sunem. “Nuestra conversación es pacífica aunque tengamos un desacuerdo. Podemos hablarlo con amor, respeto y honrarnos el uno al otro porque ambos lo merecemos. Nos hace sentir más cerca el uno del otro y creo que eso es algo hermoso”.

Las diferencias culturales plantean desafíos únicos al adaptarse a la vida matrimonial. Solo pregúntale a Ekhomwanye “Ike” y Nie’shia Ikponmwosa, de Austin, Texas, quienes después de su boda en marzo de 2021 descubrieron que su origen nigeriano y su crianza en Estados Unidos a veces chocaban.

“Al escucharlo hablar con su madre, pensé que estaba enojado”, dijo Nie’shia. “Algo definitivamente distinto, pero así es como se comunican”.

“Soy muy franco y directo; así me criaron”, explicó Ike.

Para resolver los problemas, los Ikponmwosa programaron un “tiempo para estar juntos” cada semana para hablar con sinceridad y estudiar la Biblia. Algo que estudiaron juntos en su fuente de respuestas para preguntas sobre la vida de familia (jw.org, el sitio oficial de los testigos de Jehová), motivó a Ike a ser más discreto.

“El artículo, ‘Sobreviviendo al primer año de matrimonio’, me ayudó a ver que tengo que tomar en cuenta los sentimientos de Nie’shia”, dijo Ike.

Otro factor estresante para los recién casados es enfrentar un cambio de circunstancias.

Cuatro meses después de su matrimonio, Natalie y Tyler Fritz se enfrentaron a una prueba de paciencia y resistencia al mudarse de una pequeña ciudad en Ohio a Miami. El drástico cambio resultó estresante, especialmente para Natalie, quien empezó a llorar durante el viaje al sur con sus pertenencias.

“Recuerdo haberme sentido frustrado”, relató Tyler. Luego hizo una pausa para pensar en cómo aquellos trastornos estaban afectando significativamente a Natalie. “Nos aparcamos al lado de la carretera y nos echamos a llorar”.

Apoyados en sus conversaciones regulares mientras estudian la Biblia juntos, los Fritz recuperaron su estabilidad como pareja. “Eso sencillamente nos acerca más al Dios Todopoderoso, lo que a la vez nos acerca más el uno al otro”, explicó Tyler.

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